disciplina humildad y trabajo
La investigación en finanzas conductuales que realizaron Mark Fenton-O'Creevy y otros colegas en el Reino Unido sugiere que muchos traders experimentan una ilusión de control que les hace creer que pueden predecir incluso sucesos aleatorios. Esa ilusión podría muy bien ser el fundamento del exceso de confianza. (.../...). Algunas de estas ensoñaciones son simplemente escenarios imaginados de lo que el mercado podría presentar; cómo romperá la resistencia, cómo se disparará a nuevas alturas o cómo se recuperará de sus mínimos anteriores. Muy a menudo estas fantasías son una forma que tienen las mentes de los traders para darse sosiego y tranquilidad acerca de sus posiciones. Sugieren la necesidad de que la transacción funcione.
Lamentablemente, esas ensoñaciones se pueden convertir en una camisa de fuerza. Una vez que está usted encerrado en un escenario de fantasía, es difícil ser lo suficientemente flexible en su percepción y pensamiento como para captar los marcadores importantes del mercado. Esto es particularmente perjudicial cuando la situación imaginada está relacionada con un movimiento de mercado de largo plazo. El trader luego utiliza el escenario como una razón para aferrarse a posiciones perdedoras y no respetar sus stops. Con cada episodio de actividad del mercado que refuta sus esperanzas, aumenta su ansiedad y crece la necesidad de defender la fantasía. Conocí a muchos traders que no pudieron aceptar que el mercado tuvo una tendencia alcista durante gran parte de los años noventa, y prefirieron enfocarse en pequeños segmentos de sucesos económicos que sugerían una caída inminente. Todos habían desaprovechado los mínimos del mercado en los ochenta y noventa y buscaron “desquitarse” de sus errores. Pasaban muchísimo tiempo fantaseando con el colapso económico que se nos venía encima y las formas en que se beneficiarían exclusivamente de ese acontecimiento. Su trading ya no era dictado por la realidad, y se basaba completamente en sus necesidades emocionales de probar que estaban en lo correcto. Posteriormente, en los primeros años del nuevo milenio, el guante cambió de mano y muchos de los traders con los que me escribía no podían creer que las acciones del Nasdaq no volvieran rápidamente a sus días de gloria. La personas que habían renunciado a sus empleos para vivir del trading a tiempo completo quedaron atrapadas en un estado de disonancia cognitiva. No lograban resignarse al hecho de que se habían comprometido con un mercado que ya había llegado a su máximo. La forma que tenían de aliviar la disonancia era hacer caso omiso de la evidencia y, a cambio, dejarse llevar por fantasías del regreso en gloria y majestad de los mercados. (.../...)Hace poco me puse a fantasear sobre grandes beneficios en una posición corta en las acciones de S&P. La transacción era sólidamente rentable, y, de hecho, había pronosticado el movimiento a algunos colegas de trading antes de que el mercado abriera. Me di cuenta, sin embargo, que había dejado de ver la pantalla y ya no seguía mis datos con intensidad. Me había salido de la zona, estaba inmerso en mi propia fantasía de éxito. Ese reconocimiento me permitió sacar dinero de la mesa antes de perderlo y, además, volver al equilibrio. Mis fantasías se transformaron en un importante marcador, permitiéndome cambiar de marcha. Pues que razón tiene el doctor Steenbarger que para eso es psiquiatra y además especializado en traders y un grandísimo trader por cuenta propia, para mí un modelo a seguir desde hace mucho. A mí me ha pasado lo que él cuenta, y me ha hecho meter la pata, muchas veces, nuestra psicología siempre está ahí, hay que conocerla y no dejarla actuar. Que decidan los soportes y las resistencias. Humildad, trabajo y disciplina son las armas en este difícil mundo del mercado donde todos tenemos que aprender de todos cada día. La labor de analizar nunca acaba, pues como bien dice para terminar este comentario el doctor Steenbarger:


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