LA PSICOLOGIA Y EL MERCADO
Para mí la mejor explicación del extraño mundo de la bolsa es la psicología. Esta es la explicación de muchas de las cosas que pasan. Mi admirado doctor Brett Steenbarger, del que como ya saben he editado en español su obra maestra, "Psicología del Trading" al español, escribía hace un par de años otro de sus curiosos artículos psicológicos que invitan a la reflexión. Steenbarger es un gran psicólogo y un estudioso del cerebro de los traders con problemas a los que atiende en su consulta de EEUU.
Pues bien, en esta línea habitual de trabajo comentaba recientemente el experimento de un grupo de psicólogos de Harvard, descrito en el libro de Laurence Gonzales "Deep Survival: Who lives, Who Dies, and Why" y del que podemos extraer provechosas conclusiones.
Se mostró a un grupo de voluntarios una película en la que se veía a un grupo de jugadores de baloncesto pasándose el balón de unos a otros. Se dividió en dos a dichos voluntarios, a unos se les pidió que contaran el número de pases que se veían en la película y al otro grupo simplemente que vieran tranquilamente la misma sin más.
Durante la película, mientras los jugadores andaban corriendo y saltando por la pista un hombre con un gran traje de gorila espectacular y muy aparatoso se colocaba en el centro de la imagen y permanecía allí cinco segundos para luego desaparecer.
En el grupo de los espectadores que tenían que contar los pases, casi el ¡60%! ni se dieron cuenta de que un gorila se había plantado en la cancha y además en el centro de la pantalla. Sin embargo, el 100% de los voluntarios que no contaban los pases y veían la película sin más lo advirtieron con todo detalle.
El doctor Steenbarger nos advierte de que en su consulta profesional ve que los traders tendemos a repetir una conducta similar a este experimento. Nos empecinamos en que el mercado tiene que subir o bajar, y a partir de ese momento estamos solo centrados en buscar indicadores que nos confirmen nuestra testaruda postura o nos saltamos nuestro sistema porque va con nuestra idea preconcebida de la situación de mercado. En el momento en el que, como los espectadores de la película de baloncesto, desconectamos a nuestro cerebro del modo de ver el panorama general, estamos perdidos.
El mercado es dificilísimo, la economía más, ya ven que si la FED no acierta demasiado (según estudios desde hace 30 años han errado el 70% del tiempo en situar con unos meses de adelanto el crecimiento de su propia economía) y eso que tiene una pléyade de economistas y profesionales muy buenos, difícil será que acertemos nosotros, y si nos empecinamos en algo dejaremos de ver los gorilas que se coloquen en el centro de la pantalla y luego diremos "¡cómo no pude ver esto!"
La única forma de curar ese defecto que todos tenemos, incluido un servidor, porque es un sesgo humano, es -como bien recomienda Steenbarger- la disciplina y la humildad, el pensar día tras día, minuto a minuto que esto es muy difícil, que es muy posible que algo se nos esté escapando y que si lo vemos podría cambiar nuestra percepción al completo. A fin de cuentas, como decía un banquero central aplicado a otra cosa, el trading es conducir un coche lloviendo, los cristales empañados y los retrovisores rotos.
Ayer les comentaba que se había activado una señal de Hindeburg Omen en EEUU y les prometí recordar un poco como funcionaba, así que vamos allá, que lo prometido es deuda.
Esta es una señal técnica curiosa, muy conocida en EEUU y muy poco en Europa, que tomó el nombre de la famosa catástrofe del dirigible alemán Hindenburg que se estrelló el 6 de mayo de 1937, dicen que por culpa de un tripulante que, animado por su novia que era militante antinazi, le animó a colocar una bomba incendiaria a bordo.
Esta señal técnica consiste en lo siguiente:
La inventó Jim Miekka editor de "The Sudbury Bull and Bear Report ". Se activa cuando la media de 10 semanas del NYSE Composite Index, basándose en los cierres al viernes está al alza, si está a la baja no vale. La segunda condición es que el famoso McClellan Oscillator esté en zona negativa.
Si estas condiciones se cumplen, se mira el número de nuevos máximos y de nuevos mínimos. La teoría es sencilla, en un mercado alcista la señal de que se empieza a dudar, que será el aviso de que viene la bajada, se dará cuando se vea un gran número de valores en nuevos máximos y a la vez otro gran número de nuevos mínimos, es decir, empiece un período de confusión o turbulencia, con divergencia clara de opiniones.
Según Miekka, lo mejor es esperar a un día en que haya como poco 79 nuevos máximos y nuevos mínimos. Es decir, ambos deben estar por encima de esa cifra. Entonces hay que dividir el más bajo de los dos números, ya sea el de nuevos máximos o el de nuevos mínimos, por el total de valores y multiplicarlo por 100. Si ese resultado está por encima de 2,2, cosa que muy raras veces sucede, se tiene una señal de "Hindenburg Omen". Algo que cada vez que ocurre, insisto por ser poco frecuente, levanta mucha polvareda y casualmente se ha activado de nuevo.
Desde luego que tiene mucho sentido eso de que cuando en una tendencia alcista el mercado empieza a dudar hay que estar atentos, pero debo advertir que hay que manejar este indicador con sumo cuidado y darle una importancia relativa. Es un indicador más, todo los indicadores son interesantes, pero de ninguna manera un oráculo que no falle nunca.
Personalmente, dudo mucho que esta señal sea un indicador casi infalible de bajadas pronunciadas. Por ejemplo, en marzo de 2001 el indicador saltó, a los pocos días se perdía casi el 3% y, sin embargo, al cabo de un mes de saltar la señal, se subía con una fuerza tremenda por encima del 10%. Es decir, desde que saltó la señal el mercado había subido casi el 13%. Sin embargo, en el 2004 acertó y a finales de junio del 2002, donde volvió a saltar, anticipó una bajada, aquí realmente brutal.
Pero ha habido absolutamente de todo, bajadas y subidas y no parece fiable más que como una cosa más. Sin embargo, sí me llama poderosamente la atención un cálculo realizado por Jason Goepfert de Sundial Capital Research que calculó todas las veces en que había aparecido la señal desde 1965. En total 35 veces solamente. Pues bien, a los 10 días solo en 13 de 35 veces se estaba alcista, con una media de pérdida del 0,6%. Y, vean qué curioso, a los 30 días sólo el 49% de las veces se estaba alcista, con una media de pérdida, siempre en el SP, de 0,7%, y el caso es que a los 120 días sólo el 40% de las veces se estaba alcista, con una media de pérdida de 0,4%.
Creo que estos datos de Goepfert son decisivos y dejan bien a las claras que el Hinderburg Omen es sólo un indicador más que, como todos, a veces acierta y a veces falla, y que no predice en realidad un crash (los porcentajes medios de bajada son muy modestos) pero sí es bastante fino para predecir (aunque no siempre, claro está) períodos de clara debilidad de las bolsas norteamericanas. Por supuesto, esto habrá que cotejarlo con otros datos y otras muchas cosas, pero les he hablado hoy de todo esto porque siempre nos viene bien conocer un nuevo indicador y que además está ahora de moda y es muy seguido.
McHugh introduce una aportación que es filtrar más la señal para evitar señales falsas y le añade dos condiciones más:
1- Que los valores que tocan máximos de 52 semanas en el NYSE no pueden ser más del doble que los que tocan mínimos (recuerden que la señal se basa en que haya un gran número de valores a la vez tocando máximos y mínimos, pues esto nos indicaría confusión tras una tendencia alcista y por tanto posibilidad de vuelta) y viceversa.
2- Para confirmar deben aparecer al menos dos señales Hindenburg Omen en un plazo de 36 días.
Tras ampliar las señales con estos dos filtros, McHugh se da cuenta que las señales son menos frecuentes: poco más de 20 en los últimos 21 años, en casi 5.000 días de trading. Ya ven qué poco frecuente es. La señal gana mucho en efectividad y todas las grandes caídas han sido predichas por señales de este indicador en todo ese tiempo, aunque no siempre que se ha activado ha aparecido una gran bajada.
Las conclusiones y porcentajes de McHug son éstas:
Cuando una señal con estos filtros de Hindenburg Omen se activa como sucede ahora:
- Hay un 41% de posibilidades de un crash mayor (más del 15 % de bajada).
- Un 54% de una bajada mayor del 8%.
- Un 77% de una bajada de al menos el 5%.
A título de curiosidad, podemos ver que en el crash de 1987 la señal apareció el 14 de septiembre y en el pinchazo de la burbuja el 24 de enero del 2000.
Una variante muy inteligente esta de McHugh y un indicador más a meter en la coctelera del estudio, ahora ya saben que está activado, y esto es algo que empieza a preocupar en EEUU, aunque no siempre funciona bien, es solo un factor más.
FUENTE : CARPATOS


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