PRESPECTIVAS DE LA BOLSA
El canto del cisne... Tras las abruptas caídas del pasado mes de enero, los mercados de renta variable habían recuperado parte de las pérdidas sufridas, hasta superar la cota del 14.000. Sin embargo, ni la situación de los mercados financieros internacionales ni la evolución de la economía española sostenían dichos niveles. Y en sólo mes y medio, el mercado ha cedido un 19%, marcando el 1 de julio nuevos mínimos: 11.770 puntos.
Los mercados de renta variable están incorporando en sus precios la ralentización, desaceleración o crisis económica en la que el mercado doméstico se encuentra inmerso y que se está agravando en la medida que la crisis financiera internacional está impidiendo o dificultando el acceso a la financiación. Y en los últimos meses, al menor crecimiento económico se ha unido un nuevo riesgo: la inflación. Nos encontramos, en consecuencia, en uno de los peores escenarios para la renta variable: bajo crecimiento con inflación...
¿Cuál es el suelo del mercado? Según nuestras estimaciones, el nivel 11.800 del Ibex 35 incorpora una caída de beneficios para los ejercicios 2008-2009 de entre el 20% y el 30%, cifra similar a la de las crisis de 1993 y de 2001-2002. Si confluyesen, beneficios mínimos y multiplicadores mínimos nos enfrentaríamos a un nivel de índice en los entornos del 10.000. La recuperación de los beneficios empresariales se produciría a partir del ejercicio 2010 con crecimientos de los mismos entre el 25% y el 40%. La clave es la evolución de los beneficios: hasta el momento seguimos sin observar revisiones significativas a la baja aunque pensamos que esto se producirá a partir de la publicación de los resultados del tercer trimestre.
¿Comprar o vender a estos niveles? Desde un punto de vista fundamental, la situación económica estaría ya descontada en estos niveles de precios, pero seguimos recomendando cautela. Sobreponderando en nuestra cartera valores cuyos ingresos no vayan a estar muy penalizados en entornos de mayor deterioro macroeconómico, con elevada rentabilidad por dividendo y con un riesgo muy limitado de recorte del mismo y/o cuyo precio actual recoja ya la mencionada ralentización económica. Pensamos que no vamos a estar exentos de nuevos sustos en el futuro cercano porque aún quedan pérdidas sin aflorar desde los sectores bancario y asegurador europeos y el impacto de las políticas monetarias expansivas de la FED tardarán un tiempo en trasladarse a la economía real.

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