Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis ¿Te gusta la Fotografía?

CONFESIONES DE UN FORERO

jjj @ 13:17

Pienso que el tema de hacer cortos puede estar bien para gente del sector que están todo el día delante del ordenador mirando los valores en tiempo real y aun así no las tengo todas conmigo.

Recomendaría a los que se inician en el tema de la bolsa de los cuales yo me incluyo que leyeran a gente del foro como SERBAL y tomaran sus conclusiones.

 

Corto y pego alguno de los comentarios de SERBAL que creo que pueden ser de interés:

SERBAL:

Yo no tengo ni la más remota idea acerca de cómo va mi cartera. De vez en cuando me entero cuando recibo los detallados extractos mensuales, pero tampoco dedico excesiva atención. Buen, en realidad no me importa nada. Antes sí, antes estaba todo el día calculando si había “ganado” o había “perdido”. Pero ahora me ahorro el esfuerzo.

Mi fundamental pregunta es si cada mes tengo más acciones que el anterior.

Lo siguiente que me pregunto es qué porcentaje de acciones nuevas soy capaz de financiar con los dividendos o con los cortos, es decir, con dinero obtenido en la propia Bolsa.

Y lo tercero que me pregunto es qué comprar, que por regla general será algo con un dividendo lo más seguro posible (no necesariamente demasiado alto) y si es trimestral tanto mejor. Nada digo de los dividendos mensuales.

Yo no concibo la inversión como un proceso cerrado en el que pones algo y ya está, a contemplar si vale más o vale menos. La Bolsa, para mí, es un proceso continuo, de inversión constante. Mucho o poco, pero constante. Vas entrando con más o con menos, pero sigues entrando, comprando. Si lo haces con recursos que te genera la propia Bolsa pues mucho mejor, claro.

Si tú inviertes 1.000 euros de dividendos pues no sé, en Zardoya, te da igual que Zardoya suba más o suba menos. Lo importante en sí es el propio hecho de que tienes nuevas acciones de Zardoya. Preocuparte porque valgan más o valgan menos no te lleva a nada. Las has conseguido con dinero del mercado y lo esencial, creo, es que hagas lo mismo cuantas veces sea posible.

Moroboro dijo algo que escandalizó un poco: que prefería mercados bajistas. Pues Graham, en “El inversor inteligente” dice exactamente lo mismo. Los mercados bajistas son mucho más seguros y además permiten entradas mucho mejores. Para la estrategia de comprar y mantener es esencial el precio de entrada, y los precios de entrada son mucho mejores con la Bolsa a la baja, obviamente. A mí no me importa nada que baje, y de hecho yo ahora mismo lo prefiero. En vez de ponerme eufórico diciendo que he ganado no sé cuánto me gusta mucho más la idea de que en julio, en donde hay muchísimos dividendos que reinvertir, tenga buenos precios. O sea que las bajadas no siempre son negativas: depende de la estrategia que tengas. Comprendo que para otras estrategias son un desastre, pero para la reinversión de dividendos las bajadas no son una mala noticia en absoluto.

La diferencia entre quedarse “pillado” y ser un inversor a largo es que cuando has entrado ya has pensado en quedarte. Es decir, ya has elegido el valor por su dividendo, no por otra cosa.

Por supuesto, no por ser una acción “prometedora”, cosa que en mi caso particular me ha salido mal prácticamente siempre. Pues eso, la típica acción que crees que va a subir por no sé qué, porque se supone que tiene mucho futuro, pero no realidad sólida alguna. Estas acciones desde luego existen, pueden ir muy bien, y se puede entran en ellas. Pero teniendo claro que hay que gestionarlas de una forma absolutamente diferente. Graham decía que hasta hay que tener dos “bróker” distintos para no confundir los conceptos.

Es esencial, creo, pensar no sólo en qué se entra, sino en cómo se entra. ¿Qué una empresa crees que tiene mucho futuro? Pues metes unos 1.000 euros, pero no el 20 por ciento de tu cartera. ¿Qué crees que algo está en tendencia y quieres aprovecharlo? Pues entras, pero lo gestionas según las reglas del análisis técnico a rajatabla. Lo más importante, en mi opinión, es que el criterio de entrada coincida con el criterio de gestión de la acción. Cuando aplicas para corto las técnicas de largo y al revés la cosa no suele salir bien.

Naturalmente la técnica de reinversión del dividendo es cualquier cosa menos espectacular. Sospecho que, además, para que funcione realmente bien son imprescindibles aportaciones sistemáticas de nuevo capital. Y necesita mucho tiempo. Pero cuanto más tiempo pasa más eficaz es.

Todos tenemos una tendencia natural a intentar ganar rápido pero?

El otro día Quantum marcaba 2.90, cosa que significa que había duplicado en un par de meses. Hace unos años no quiero pensar la que hubiera montado. Todos mis amigos se hubieran enterado de mi genialidad. Y luego la reacción natural. Presa de la excitación que producen estas subidas, hubiera buscado todo tipo de acciones similares, hubiera estudiado mil gráficos, hubiera trazado todo tipo de líneas?

Ahora no sentí ninguna emoción especial. No sentí ninguna emoción especial porque sé que la verdadera estrella por ejemplo es Enagás, aunque no hay la menor posibilidad de que se duplique en dos meses. Pero es la estrella porque la compré precisamente en una bajada y lleva años financiándome la compra de nuevas acciones. O la estrella es Pengrowth, que me ha permitido reinvertir cerca del 20 por ciento de lo que en su momento invertí en ella. Gracias a eso, a valores así, mi cartera se va ampliando, una veces con más acierto que otras. Pero se va ampliando, que es lo que cuenta. Y desde luego me va muchísimo, pero muchísimo mejor que cuando me dejaba impresionar por fuegos artificiales, valores prometedores, revalorizaciones instantáneas y cosas así. Todo esto es muy divertido, pero hay que tomárselo como lo que es: una ilusión que se cumple de vez en cuando. La realidad es el método sistemático, constante y aburrido, pero a la larga incomparablemente más eficaz. Quiero decir: precisamente cuando consigues "el sueño" te das cuenta de que eso no es lo que hay que conseguir.

Para el inversor no profesional la inversión basada en el dividendo me parece de lejos la mejor.

Quería completar lo anterior explicando otra forma de pensar.

Suponemos que tenemos 5.000 euros en BBVA. El primer año tenemos un 5 por ciento de dividendo, o sea unos 250 euros.

Y ahora hacemos las cuentas de otra manera.

Damos por amortizada la parte de inversión correspondiente al dividendo, y entonces en BBVA ya no tenemos invertidos 5.000 euros, sino 4.750. Se repite el dividendo. Ahora su rentabilidad no es del 5 por ciento. La rentabilidad es del 5,25 por ciento aproximadamente sobre el capital invertido y no amortizado (4.750 euros).

El tercer año pasa lo mismo. La rentabilidad ya sería del 5,55 por ciento.

Haciendo las cuentas así uno observa un fenómeno indudable: cuanto más tiempo pasa más tiende a crecer la rentabilidad del capital invertido con absoluta independencia del nivel de la cotización. Y esto es lo que creo que importa. ¿Qué rendimiento sacas a tu inversión? El rendimiento no creo que deba concebirse un valor psicológico que fluctúa como hace la cotización. Con los años, el rendimiento de verdad es la relación entre el capital no amortizado y el dividendo. Y así, con los años, ese rendimiento (si el dividendo se mantiene) tiende a crecer hasta que llegas al punto en el que la acción está amortizada y todo son ganancias. Para esto tienen que pasar años, pero para que el rendimiento sea del 10 o del 15 por ciento por ejemplo tampoco tantos. ¿Dónde encuentras unos rendimientos así? Sólo en Bolsa, pero tras años.

En este esquema las cotizaciones te dan igual, claro.

A su vez, los dividendos se convierten en capital invertido en otro valor. Y otra vez pasa lo mismo: tienes un capital, lo vas amortizando y vas comprobando cómo la rentabilidad tiende a subir.

Yo esto sí lo calculo. Yo no sé la cotización de mis acciones, pero si sé la rentabilidad que obtengo con lo que invertí en ellas. Creo que se ahorran muchos disgustos haciendo esto. Es tan sencillo como abrir la hoja de cálculo y empezar a meter datos. Datos de ganancias efectivas, las de verdad, las tangibles (o sea el dividendo) con la inversión. Y entonces descubres si la rentabilidad de tu activo, el dinero invertido, es mejor o peor. De verdad que recomiendo hacerlo.

Es como un piso: uno puede pensar en lo que vale o en el alquiler que le pagan. Si lo que se recibe mensualmente por el alquiler está bien, ¿qué importa lo que valga o no?

La idea clave es fijarse sólo en la rentabilidad de tu activo, rentabilidad que no es tanto lo que sube o baja, sino lo que efectivamente recibes por haber invertido en él. Cuando haces así las cuentas concibes “ganar”, y por lo tanto la Bolsa, de otra manera

Eso está muy bien? si aciertas con las subidas y las bajadas, claro.

Cualquier sistema es estupendo si es capaz de aprovechar las subidas o las bajadas. Pero lo de basarse en el interés compuesto es otra cosa. Es distinto, es otra mentalidad. Voy a decir una algo que tal vez sea completamente absurdo.

Este post se abre como consecuencia de que alguien dice que ha perdido unos 4.500 euros. En principio, eso es completamente obvio. Invirtió cerca de 28.000 euros y ahora tiene unos 23.500 euros más o menos. Luego ha perdido unos 4.500 euros y es totalmente lógico y comprensible que se lamente por ello. Parece obvio.

Pues yo creo que no ha perdido un céntimo.

¿Qué decimos realmente cuando decimos que hemos “perdido” o “ganado” tanto? Lo decimos con toda naturalidad, como si estuviera totalmente claro lo que eso significa, pero? ¿realmente está tan claro?

Contaré dos recientes compras mías: en una de ellas se supone que he “perdido” y en otra que he “ganado”.

Unilever me parecía una magnífica empresa. Parte de alimentación, parte de bienes de consumo del hogar y diversificada en todo el mundo. Un dividendo del 3 por ciento que esperaba que como mínimo se mantuviera en los próximos años. En realidad lo esperable es que el dividendo crezca lenta, pero constantemente, como ha sucedido hasta ahora en las compañías del sector. Empresa muy segura pero en la que no hay que presumir grandes alegrías inmediatas.

Compro Unilever pero Unilever baja.

Hacía meses que echaba en falta una naviera en mi cartera. Es una cuestión personal, me encantan. Todavía recuerdo a cómo estaba Diana Shipping la primera vez que la estudié. Hay muy pocas razones por las cuales la gente dejaría de comprar detergentes, pero muchísimas por las que un barco de Diana Shipping puede dejar de salir de un puerto. También hay muchas razones por las que se puede ganar muchísimo más con un cargamento que con botes de lejía. La naviera da un dividendo mucho más alto, pero con un riesgo mayor. Lo que espero, cruzo los dedos, es que el dividendo se mantenga, y el riesgo no se produzca.

Compro Diana Shipping y sube. Nada quiero decir de lo que hubiera pasado si compro Eagle Bulk o Frontline, que suben mucho más.

¿He perdido con Unilever y he ganado con Diana Shipping?

Pues yo creo que no. Ni he perdido con una ni he ganado con otra.

Pierdo o gano en función de que las rentabilidad esperada se cumpla o no. Que al mes siguiente Unilever valga el 10 por ciento menos y Diana Shipping valga el 10 por ciento más a mí no me dice nada. No tengo la sensación ni de haber perdido ni de haber ganado. Sabré si he perdido o he ganado cuando compruebe si hacen lo que espero que hagan, cosa que no tiene relación directa y necesaria con sus cotizaciones.

¿Qué decimos en realidad cuando decimos que hemos perdido?

Lo que estamos diciendo en realidad es que nuestros activos valen menos. Cuando compramos acciones compramos eso, activos capaces de generar renta. Como esos activos se valoran al segundo, cada segundo se supone que perdemos o ganamos. Y, ciertamente, nuestros activos valen más o menos cada segundo, pero eso no significa, para mí, perder o ganar.

No lo significa si compras los activos para obtener la renta que se supone que generan. Si tú abres una casa rural en un pueblo te da igual que la vivienda baje o suba en el pueblo. Lo único que te interesa es que tu casa rural funcione. ¿Qué si baja la vivienda en el pueblo la podrías haber comprado más barata? ¿Qué te podías haber ahorrado un gasto para hacer una cosa que creías necesaria pero que luego nadie usa? Pues claro, y si hubieras estudiado lo que todo lo que podías hubieras tenido matrícula de honor en todo. Pues sí. Pero de lo que te lamentas o te alegras es del nivel de ocupación de la casa rural, no del teórico valor de venta de tu activo, ni de los errores que cometiste o no para ponerlo en marcha. Si llenas la casa rural todos los días no importa nada que hubieras podido ahorrarte no se qué y mucho menos lo que cuestan las viviendas en el pueblo.

¿Qué mis Unilever valen menos ahora que cuando las compré? Pues muy bien, que lo valgan. ¿Qué podría haberlas comprado más baratas? Pues claro. Lo que esto significa es que podría haberlo hecho mejor (no necesité comprar Unilever para saber que se pueden hacer las cosas mejor, por cierto). Pero mientras la rentabilidad real sea la esperada no he perdido. Yo lo que quería es el 3 por ciento sobre lo que invertí. ¿Tengo el 3 por ciento sobre lo que invertí? Pues sí. Pues entonces a otra cosa y el año que viene ya sabremos si pierdo o no. Ya sé que si hubiera esperado en vez del 3 hubiera comprado más barato y tendría el 3,2. Pues muy bien, pero desde luego no pienso torturarme por ello en absoluto.

Otra cosa es que compres activos no para aprovechar sus rentas, sino para transmitirlos. Entonces sí que cuenta que aumente su valor. Al señor de la casa rural no le importan los precios de la vivienda en el pueblo, pero al de la inmobiliaria sí, y mucho. Porque no se dedica a obtener rentas con los activos, sino a aprovechar los incrementos de valor. Entonces, en este caso, pero sólo en este caso, sí ganar o pierdes con los movimientos de valor.

A mí me parece lo mejor para el no profesional comprar activos para obtener rentas. ¿Qué es lo que ha hecho mucha gente? Invertir en pisos para aprovechar el alquiler, no la revalorización. A este tipo de personas les suele ir mucho mejor que a los que se dedican a la compra-venta de pisos sin ser profesionales. Los profesionales pueden ganar mucho con esto, cierto, pero los aficionados no. Normalmente, no digo siempre, lo mejor que pueden hacer los aficionados pues es eso, comprar y alquilar.

Yo al principio no tenía conciencia de comprar un activo. Compraba una acción y era poco más o menos como comprar una promesa con la que ya se vería qué hacer. Ahora tengo conciencia de comprar un activo y lo primero que pienso es qué voy a hacer con él. En esencia, lo que tengo que saber es si lo compro para que produzca la renta que se supone que va a producir o para transmitirlo en el futuro debido al incremento de valor que espero.

En función de esto, mi concepto de pérdida o ganancia es completamente distinto. Con los valores comprados para especular la pérdida o la ganancia es la pérdida de valor, pero con los comprados para obtener rentas la pérdida o la ganancia no tienen relación con la cotización. Tienen relación con la renta efectivamente obtenida. El criterio es distinto.

Otro ejemplo. Si yo digo que compré Cadbury sobre cinco y poco (lo que fue así) y ahora está a seis setenta y tantos (y ha llegado a estar a más), parecerá que he ganado y la inversión ha sido buena. ¿Sí, de verdad es así? Por efecto del cambio de la libra el dividendo de este año ha sido menor que el precedente. O sea, que aunque en teoría he “ganado”, hubiera sido mejor inversión pues no sé, Red Eléctrica de España aunque la cotización de ésta no se hubiera movido. ¿La cotización de Cadbury ha subido incluso teniendo en cuenta el efecto monetario? Sí. ¿He podido comprar más acciones por eso, que es la base de mi filosofía de inversión? Pues no. Entonces, ¿qué he “ganado”?

O sea que aumento de cotización y ganancia no es lo mismo. Depende de cómo midas las ganancias.

A la inversa, BBVA-Banco Francés ha bajado muchísimo, pero el dividendo ha hecho lo contrario y ha sido muchísimo más alto que el año precedente. Gracias a esto, sí he podido comprar más acciones de las que esperaba: ¿qué he “perdido” entonces?

O sea que bajada de cotización y pérdida no es lo mismo. Depende de cómo midas las pérdidas.

En definitiva, yo ahora mismo tendría más acciones en mi cartera si este año hubiera tenido más “perdedoras” BBVA-Banco Francés” y menos “ganadoras“ Cadbury. Por extraño que parezca, es realmente así. Y eso demuestra lo relativos que son en el fondo los conceptos de ganar y de perder. Puedes perder cuando parece que ganas y ganar cuando parece que pierdes. Porque puede subir el valor de tu activo y bajar tu rentabilidad, y al revés, y entonces dependiendo de en qué te fijes ganas o pierdes. Así, la rentabilidad sobre la inversión en BBVA-Banco Francés ha subido aunque el valor del activo haya bajado mientras que en Cadbury ha bajado la rentabilidad de la inversión y ha subido el valor del activo. ¿En cuál he ganado o perdido realmente este año?

Yo desde luego preferiría 100 tener acciones nuevas del valor X en vez de 50.

En la mentalidad de invertir fijándose en los activos cuentan poco ideas como “el mercado” o “la Bolsa”. No apuestas por tendencias o un futuro más o menos prometedor. Por encima de todo lo que haces es comprar una cosa tal como está ahora. Una fábrica de galletas, un tienda de ropa, lo que sea. Compras esa cosa concreta, y cuanto más barata esté y menos dependa de las circunstancias coyunturales tanto mejor. Lo que existen son valores concretos, activos concretos, que se seleccionan por sí mismos, no por lo que les rodea.

Naturalmente, no estamos ante el método infalible. Muchas empresas supuestamente seguras han dado dividendos durante años y años, décadas enteras, hasta que han dejado de darlos. Hay que dedicar atención, que es algo distinto de mirar la cotización diaria. Aquí nada es fácil ni seguro. Esto es sencillamente otra forma de concebir y entender las ganancias y las pérdidas. Estas no vienen definidas por las cotizaciones, sino por la rentabilidad, o sea por los dividendos. Las cotizaciones son un simple indicador, un indicador más, que nos dice si el mercado cree que los dividendos subirán o bajarán. Pero son sólo un indicador, no un criterio de beneficios.

Por todo esto me parece que los activos valen 4.500 euros menos, pero perder, lo que se dice perder, no se ha perdido un solo céntimo

Pero 1755, insensato, ¿cómo se te ocurre entrar en un valor que yo comento? BBVA Banco Francés fue muy bien durante un tiempo hasta que dejó de hacerlo y ahora está como está. Que la verdad es que no lo sé muy bien, pero la última vez que lo miré, hará un mes o así, estaba muy bajo. Prefiero ahorrarme el disgusto de cuantificar lo que “pierdo”.

No obstante, a mí es un valor que me sigue gustando. Yo sigo creyendo que tiene un futuro magnífico y el presente no es el que podría ser por la abusiva normativa fiscal Argentina. Para mí en banca el mejor valor ahora mismo es HSBC (por favor, que nadie me haga caso), pero no pondría a BBVA Banco Francés demasiado lejos. Viene muy bien para el tema que tratamos: yo creo que los activos son buenos y eso se terminará notando. Y si no fuera por el problema de la liquidez del Latibex sería de cine para hacer cortos.

Pero bueno, seguiremos en el tema del Latibex, que este parece que va de metodología.

Basar la inversión en los dividendos no excluye en absoluto la presencia de “acelerantes”. Esta inversión no significa una cosa monolítica, una única forma de hacer las cosas. Por supuesto puedes hacer cortos y luego pasar los beneficios a acciones con dividendo seguro. De hecho, esto es lo que hago yo. Otro “acelerante”, claro, es la aportación periódica.

Es muy importante también, claro, que los dividendos tiendan al alza. Uno normalmente piensa en el dividendo que ahora percibe y le parece poco, pero si uno observa las series históricas de los dividendos de algunas empresas? Pensemos en el dividendo que representaba hace 5 años, no sé, 500 acciones del Santander y lo que representan ahora. Entonces las comprabas a 7 y el dividendo tampoco parecía tanto. Pero ahora la rentabilidad por esa inversión, y tampoco ha sido necesario tanto tiempo, es altísima porque el dividendo ha crecido mucho. Eso además de lo que te hubiera generado la propia reinversión del dividendo. Si uno tiene la suerte de que esto siga siendo así las ganancias pueden ser muy elevadas y no tan remotas.

De hecho, como comentaba nachoraj con el caso de su abuela, llega un momento en el que las amortizas y las acciones son una especie fábrica de producir dinero. Depende de cómo evolucione el dividendo esto puede pasar más pronto o más tarde.

De todos modos, en efecto, la idea es basar una parte de tu cartera en eso, pero no necesariamente toda tu cartera. Ya digo que nada impide intentar acelerar el proceso.

Una cosa es la mayor o menor liquidez de un activo y otra que lo sea o no por eso, en mi opinión. Que el activo pueda transformarse más o menos rápidamente en efectivo significa que es más o menos líquido, pero no que no sea un activo, creo yo.

Dicho sea cordialmente, por supuesto.

Supongamos que ahora misma La Seda estuviera a 4. Pues un tema que habla sobre las virtudes del interés compuesto y las ventajas de invertir en Enagás estaría en la página 20. El tema sería si es mejor la media móvil a 15 o la media móvil a 20 para sacar un 60 por ciento. El centro de atención sería cuando iniciaría el siguiente impulso alcista.

En fin, por si alguien se lo está pensando. Ahora, en época bajista, la teoría del interés compuesto pues suena muy bien. Es una especie de sedante para el inversor. Todo da más o menos igual siempre y cuando haya dividendo. Cuando la bolsa baja esto suena estupendamente. Tan estupendamente que hasta que se supone que tienes que alegrarte por las bajadas. Es la teoría adecuada a las circunstancias. Sí, suena muy bien.

Pero si La Seda estuviera a 4 no sonaría tan bien. A lo mejor ni sonaba.

Quiero decir?

No sé si a vosotros os pasa lo mismo.

Abres el mensaje de un tipo que no conoces. Dice cosas aparentemente sensatas. Comenta una al manual de análisis técnico razonablemente aplicado. Pues aquí hay una resistencia, pero la tendencia es tal y yo creo que? No hay ningún disparate.

Pero tienes la sensación de que aquí no estará mucho tiempo.

Sin embargo, la primera vez que abres un mensaje de ASTURINVER, nachoraj o Moroboro, por citar tres ejemplos, la sensación es completamente distinta. Pueden decir algo que no te convence en absoluto, pueden equivocarse. Pero la primera vez que abres un mensaje te das cuenta que es otra cosa, que no es lo mismo. Y no es que sean estilos diferentes, es que son contrarios, antagónicos. Lo que hacen ASTURINVER o Moroboro, por ejemplo, es absolutamente opuesto.

Pero abres el mensaje del que cree que la tendencia es no sé qué y alguno de los de los citados (entre otros) y en cuanto lees te das cuenta de que hay algo diferente entre unos y otros. La diferencia es que unos creen saber lo que el mercado va a hacer, mientras que los otros lo que saben es lo que van a hacer ellos. ASTURINVER o Moroboro harán cosas diferentes, pero eso es lo de menos: lo esencial es que los dos saben lo que van a hacer. Hay quien tiene su estilo de inversión, quien no (y quien lo intenta). Quien lo tiene, creo, es el que termina ganando. Lo de menos es que el estilo sea uno u otro. Lo de más es que lo tengas y sea el tuyo. Que sepas lo que haces, por qué lo haces, quieras hacerlo y todo ello esté adaptado a tus circunstancias.

La inversión basada en el interés compuesto te dará alegrías pero sólo si es realmente la tuya. Me parece que funciona si te crees en el sistema ahora, pero también cuando otro le meta un 60 por ciento a La Seda y tú un 2 por ciento a Enagás. El mejor sistema es, siempre, el tuyo. Por eso personas con sistemas contrarios pueden triunfar: porque son suyos. A eso creo que terminas llegando por tu propia experiencia, no porque el sistema que manejas sea mejor en sí mismo que otros. Cuando llegas “vitalmente” a un sistema, o el sistema llega a ti, es cuando realmente se empieza a funcionar, me parece.

¿Cómo elegir los valores si uno usa el sistema del interés compuesto?

Yo lo que hago es? Tengo un diccionario de inglés muy grande que me costó bastante caro, por cierto, aunque la palabra caro no debe aplicarse a los buenos libros. Es un diccionario de inglés económico. Cuando leo (o hago que leo) el balance de una empresa extranjera siempre tengo que terminar utilizándolo.

El día que no tenga que utilizarlo a lo mejor empiezo a pensar que puedo hacer algo medio bueno.

Yo lo que procuro hacer es estar en mi sitio. Si eres el ayudante de repostería, pues eres el ayudante de repostería. No eres el repostero, ni el chef, ni el maitre, ni el dueño de MacDonalds. Intentarás ser el mejor ayudante de respostería del mundo, eso sí, pero eres el ayudante de repostería. Y, obviamente, si no soy capaz ni de medio entender un balance en inglés pues sencillamente no puedo pretender hacer maravillas. Ya me gustaría, pero es que no es así. Si alguna vez no tengo que sacar el diccionario y me leo de corrido el balance de Weyerhaeurser, lo comparo con el de otras papeleras, y sigo la web donde salen los precios de la celulosa a lo mejor entonces, y sólo entonces, puedo decir que Unipapel es claramente una buena inversión. Pero mientras no sea así y tenga que sacar el diccionario y tratar de comprender torpemente qué quiere decir no sé qué cosa en inglés (cuyo significado frecuentemente también tengo que buscar en castellano), pues creo que debo entender cuál es mi sitio y estar en él.

Mis criterios son primitivos y rudimentarios. Lo son, ya digo, porque creo que deben ser así. Busco fundamentalmente sectores seguros (alimentación, energía y últimamente maquinaria) y dentro de los sectores las empresas más grandes posibles y con mayor proyección posible en Asia. Más o menos ya está. Me gustaría que hubiera mucho más, pero es que no lo hay. A esto añado un poco de “picante” y además de los supuestos “acorazados” de vez en cuando entra algún valor de otros sectores. También con dividendo, pero con algo más de riesgo. Tipo FCC o algo así, vamos, es raro que vaya mucho más allá. Esta parte basada en el interés compuesto se complementa con otras dos: las acciones de 500 euros por si cuela y las de cortos, que sólo hago cuando tengo todo el tiempo disponible para ellos. Pero vamos, la parte basada en el interés compuesto es la que es sobre todo por mis propias limitaciones. Elijo sobre todo por sectores y grandes porque no sé hacer otra cosa mejor.

Creo que aquí también hay que ser realista y darse cuenta de que no es tan fácil eso que cuentan los libros acerca de cómo sacar matrícula de honor leyendo la portada del manual. El interés compuesto no es tan sencillo como buscar las acciones que más dividendo dan y ya está. La gracia está en descubrir aquellas en las que el dividendo, además de ser seguro, va a crecer de forma particularmente rápida y encima están a un precio barato. Lo que se supone que hace Buffet, vamos. Pero obviamente ser Buffet no es tan fácil.

En todas las teorías de Bolsa que conozco sucede un fenómeno curioso: hace falta menos de un folio para explicarlas, pero hace falta todo el tiempo del mundo para aplicarlas. Tengo la impresión de que la inversión basada en el interés compuesto es más eficaz cuanto más tiempo dedicas a ella. Como todas, me parece. Pero es diferente de otras en el sentido inverso. Si a una estrategia basada en el análisis técnico no le dedicas tiempo es peligrosísima, pero si a una estrategia basada en el dividendo no le dedicas mucha atención no harás maravillas, pero lo más probable es que incluso así termines ganando. Basta, espero, hacer la menor cantidad de tonterías posibles, y mi técnica para evitarlas, a falta de otra mejor, ya digo, es intentar estar en mi sitio.

Respondiendo a la cuestión, yo la primera acción que compraría seguiría siendo la primera que acumulé con este esquema, que fue Enagás. En realidad fue por casualidad. La encontré “de caza”. Me pareció un buen momento para un corto y en efecto lo era por circunstancias de la empresa. Pero entonces miré la serie histórica de dividendos y sobre todo la solidez. Acababa de venir de Novastar y ya tenía la idea de acumular acciones que dieran buenos dividendos. Pero Novastar me hizo olvidar la cuantía del dividendo (más bien me enseñó a desconfiar de ella) y a primar la seguridad. Es mucho más importante, para mí, que el dividendo sea seguro a que sea elevado.

No hay Comentarios »

Dejar un Comentario


<a href> <em> <blockquote> <strong> <cite> <code> <ul> <li> <dl> <dt> <dd>